viernes, 13 de febrero de 2015

Rollo bollo

Hace varios años cree en facebook un grupo privado con amigas que se llamaba Rollo Bollo. A parte del hecho de que, cada cierto tiempo, recibimos solicitudes de gente que se hace una idea equivocada del grupo, no ha dado mayores problemas y hace años que está bastante en desuso.
Lo cree (o creamos) con el objetivo de compartir recetas y peripecias culinarias (que una de vez en cuando también tiene "epic fails" en la cocina). Hace años que no lo uso porque hacía años que no quedaba con nadie para montarnos un Rollo Bollo.
El último fue una edición de San Patricio que también se podría llamar "El rollo bollo de la discordia". Al poco de mudarme aquí, convoqué a las amigas para hacer unos muffins de San Patricio y ninguna respondió a mi convocatoria. Cociné sola, ya está, no hay ningún problema con ello, la gente puede estar ocupada. El problema vino cuando vi en el Facebook de algunas "amigas", que viven en la misma ciudad que yo, fotos de muffins de San Patricio hechos con la receta que había colgado en Rollo Bollo (que era un mix de dos recetas diferentes que había adaptado yo).
Me enfadé, no sólo porque no dijeran de dónde había salido la receta, sino porque el problema no era que no pudieran quedar, era que no querían quedar conmigo. Rescindí un montón de amistades de facebook y me dio un bajón porque fue la primera vez que me sentí sola por haberme mudado, que sentí que no tenía amigas aquí y que no podía contar con las chicas que conocía.
El Rollo Bollo de ayer fue diferente: vino una amiga de fuera a hacer una edición de San Valentín. ¿En qué consideró?
Hicimos galletas (de mantequilla de cacahuete y chocolate y de mantequilla), bebimos cerveza, comimos comida basura y vimos películas románticas. Creo que no se le puede pedir nada más a un día de chicas.
La verdad es que me lo pasé genial. Las galletas quedaron buenas, las películas fueron románticas y la comida fue poco saludable pero rica.
Echo mucho de menos vivir en un sitio en el que tenga amigas, en el que pueda quedar para tomar una cerveza y despotricar (porque despotricar es un derecho natural y es sano) o para cocinar algo, o para ver películas chorras... Llevo más de tres años viviendo aquí y todavía lo echo de menos.
Por si alguno se lo pregunta: No, no hago amigas con facilidad. No, no soy especialmente sociable. No, no salgo mucho de casa ni tengo hobbies. Sí, me podéis llamar aburrida, es lo que hay.

lunes, 2 de febrero de 2015

El juego de las sombras y El ascenso de las sombras

Sí, tengo esto tan abandonado que le van a acabar saliendo telarañas. Considerarlo falta de ideas o de ganas o un poco de todo.
Como supondréis, esta entrada va del 2º y 3º volumen de Shadowmarch. Puedo confirmar que la historia mejora con los libros. No es lo mismo escribir un libro de 400 páginas que una saga de 2400, el ritmo no es el mismo.
A pesar de ello, debo de confesar que, aunque le he cogido algo de cariño a alguno de los personajes, las historias de algunos parecen (por el momento) demasiado transversales. Mientras a algunos parece que les pasan continuamente cosas relevantes de la trama principal, otros parece que siempre están demasiado lejos para influir en nada. Espero que la cosa cambie de cara al 4º libro, porque si no algunas líneas argumentales serían totalmente prescindibles y servirían, en gran parte, para equilibrar el número de personajes masculinos y femeninos.
Son libros en los que hay cambios abruptos en la historia que los hacen menos previsibles y frases geniales.
Sigo recomendando los libros a todo aquel al que no le den miedo las sagas (o pereza, que hay gente para todo) ni las historias algo lentas.