martes, 30 de diciembre de 2014

Que güena que estoy

En casa llevamos unos meses preocupados por mi salud. Tuve unos episodios de visión borrosa y jaqueca (sin bebida de por medio) y me estaban haciendo pruebas de un montón de cosas para comprobar que todo estuviera bien.
Hoy he ido al neurólogo a por los resultados de todas las pruebas y me ha dicho que todo está bien. Bueno, me ha dicho que adelgace, pero los análisis (de todo lo que os podéis imaginar) están bien, así que no es algo preocupante.
Hoy es día para cantar la canción de los mojinos y echarle cara al asunto, que por lo menos acabo bien el año.


Cuatro

El lunes parado me acabe Cuatro, el cuarto libro de la saga Divergente.

Es un libro fácil de leer, del que no diré demasiado. Se tratan de historias cortas centradas en un personaje de la saga (que si la has leído ya sabes quién es) y que intentan aportar más información a la historia.
Personalmente, me gusta como escribe Veronica Roth, pero este libro me sobra. Aporta cosas, pero no lo suficiente para justificarse como parte de una trilogía que funcionaba bien. Me encantó la trilogía, puede que por eso me sobre.

Si te has leído la trilogía y quieres leer algo más, adelante, puede entretenerte y ayudarte a conocer más al personaje en el que se centra. Como consejo práctico... léelo entre Divergente e Insurgente, es su sitio.

lunes, 29 de diciembre de 2014

El Grinch que robó la Navidad

Bueno... he hecho mi particular parón por Navidad, aunque la gente que me conoce sabe que estas Navidades no están siendo fáciles para mí: no me he ilusionado y a día de hoy todavía no he comprado ningún regalo. Y soy yo, esa que empieza las compras de Navidad en noviembre porque le encanta apostarse consigo misma si es capaz de hacer un pleno al 18 (bueno, hace unos años éramos 18 en casa, ahora tendría que ser un pleno al 25 y no cuento los amigos que son como hermanos) y que le gusta todavía más conseguir un pleno.
Este año ha sido un año raro, ha tenido cosas buenas y muchas cosas malas... me cuesta hacer balance y saber si ha sido un año bueno o malo. Si lo repaso (o si lo hace Facebook por mí) veo a gente que me ha ayudado y que ha intentado ayudarme cuando lo necesitaba, veo que me he casado y he ido de luna de miel... pero el caralibro es un poco *** y sólo enseña fotos... y no vas a colgar fotos de la pila de currículos que has mandado y que no se han leído. Supongo que puede ser un repaso de quedarse con las cosas buenas y dejas atrás las malas... aunque también se deja lo que he cosido este año, lo que he aprendido y mi breve experiencia laboral (aunque no sé si poner eso en la columna de lo bueno o en la de lo malo.
Para Navidad, por lamentable que parezca, me he seguido ahogando en lo malo y no he encontrado en mí el espíritu navideño que otros años me asola. No me ha hecho ilusión ni decorar la casa.
Supongo que estas Navidades me las han robado los problemas, las cosas de más que tengo en la cabeza... llamémoslo Grinch a falta de nombre mejor. Esperemos que el año que viene sea diferente.

miércoles, 17 de diciembre de 2014

Pandora

Estos tres últimos días he releído Pandora, de Anne Rice. La saga de libros que comentaba ayer me dejó con nostalgia de este libro en concreto. La primera vez que lo leí fue en la edición con la siguiente portada:





Y, como esto es una reseña, pondré el resumen del libro (a.k.a. el texto de la contraportada) según la edición de zeta bolsillo de 2010:
«No han pasado veinte minutos desde que me dejaste aquí, en el café, desde que respondí no a tu petición; jamás escribiría para ti la historia de mi vida mortal, jamás te contaría cómo me había convertido en un vampiro, cómo había conocido a Marius pocos años después de que él hubiera perdido su vida mortal. Ahora estoy aquí con tu libreta ante mí, utilizando una de las plumas afiladas y eternamente cargadas de tinta que me dejaste, deleitándome con la sensual sensación que me produce contemplar cómo la tinta negra se fija sobre el costoso papel inmaculadamente blanco.»

¿Por qué es importante a qué edición corresponde el texto? Pues porque no conoce a Marius cuando este es vampiro sino cuando ella es una niña y él todavía es humano. Pero bueno, esas cosas pasan.

Para mí, este libro fue el primero que leí de Anne Rice. Antes de eso, la conocía por Entrevista con el vampiro (la película). 
Lo leí antes de todo, antes de tener novio por primera vez, antes de enamorarme por primera vez y antes de saber cómo era que te rompieran el corazón. Me enamoré de Marius y me encantó Pandora. De hecho, me gustó tanto en su día que saqué mi pseudónimo de ese libro y lo he llevado desde entonces.
Creo que fue la primera historia de amor de "quiero protegerte de todo, hasta de mí" que leí.
Ahora, leído de mayor, creo que puede ser un libro demasiado reflexivo y algo lento, y es el tipo de vampiro que es, con sus cosas buenas y sus cosas malas.
Pero vamos, que es Anne Rice. Sus vampiros no son las luciérnagas de Crepúscilo, ni los sexualmente muy activos de True Blood.

martes, 16 de diciembre de 2014

Hush, hush

Por petición marital (¿quién más me iba a pedir algo así?), voy a empezar una sección con los libros que me leo. Creo que me puede servir para... llevar la cuenta al cabo del año. Creo que salgo... más o menos a una media de libro por semana.

La semana pasada me leí la saga Hush, hush. Es decir: Hush, hush, Crescendo, Silencio y Finale. Los 4, en menos de 4 días... que cuelgue, por dios. Soy una drogata y lo sé.



La autora, Becca Fitzpatrick, es desconocida y, por el momento, sólo tiene esos 4 libros en español. Tiene uno más en inglés, pero (hasta donde yo sé) no está traducido todavía. El texto introductorio del primer libro es el siguiente:

"Un juramento sagrado. Un ángel caído. Un amor prohibido. Nora Grey, una alumna aplicada en busca de una beca para la universidad, vive con su madre viuda en una granja a las afueras de Portland, Maine. Cuando Patch se convierte en su nuevo compañero de instituto, Nora siente a la vez atracción y repulsión hacia este extraño personaje que parece tener acceso a sus pensamientos. Luego se entera de que Patch es un ángel caído que quiere convertirse en humano. Nora está bajo su control, pero hay también otras fuerzas en juego y de repente se encuentra viviendo hechos inexplicables y en medio de una situación muy peligrosa. Una espectacular novela de romance paranormal."

Siendo literatura juvenil reúne varios de los tópicos asociados al género como lo de "el amor prohibido". Personalmente, y como le decía a un amigo esta mañana, cada vez que leo que un personaje masculino le dice a la protagonista aquello de "haré todo para protegerte hasta de mí mismo" me dan ganas de darle de collejas durante un buen rato o de cogerle de una oreja y decirle: "¿pero tú estás tonto?".

A parte de los tópicos del género, es una saga muy entretenida (4 libros en 4 días... no puedo decir que no sea entretenida) y que captura al lector (y no lo suelta). Creo que lo que más me gusta es que no es un texto plano. El hecho de estar contado en primera persona (típico del género) y que la protagonista tenga un conocimiento limitado, hace que vayas descubriendo la historia con ella. Salvo el tópico del amor prohibido que se ve a kilómetros, la historia no es previsible. De hecho, me suele pasar, con demasiada frecuencia, que a medio libro ya sé lo que va a pasar. Con estos no daba ni una.

A parte de eso… tiene frases geniales. Me encanta Patch, no lo puedo negar. Conversaciones como:


O como:




No puedo evitar que me remitan a una época en la que creía que un ángel caído podía decirme cosas como:





Pero bueno, ya no tengo 16 años, ni 17, ni... creo que no quiero admitir la cifra. Así que, le dedico el post entero a una de mis sobrinas y, sobre todo, la última frase:


lunes, 15 de diciembre de 2014

El abrigo

Tengo entradas pendientes... es lo que tiene no tener humor para sentarse a escribir sintiéndose un poco Bridget Jones.
Esta entrada la llevo teniendo pendiente mucho, mucho tiempo... pero es que la he tenido hecha piezas, colgada, arrugada en un sofá, a medio montar y sin rematar meses.

Hace más de un año le encargué un abrigo a una conocida (si me lees ya sabes quién eres). La chica en cuestión me dijo que era modista y me fié de ella así que confié en ella para hacerme el abrigo. Compré el mejor paño que encontré y un forro súper fuerte para acompañar y le di el material pagado por mí. Me tomó medidas y a los 3 o 4 meses me dio esto:









En el momento en que me lo dio tuve la sensación de tener un ataque de ira de esta fría, de la de "no pasa nada, no pasa nada...1, 2 y 3, yo me calmaré, todos lo veréis... no te voy a cortar la cabeza... en casa lo miraré mejor".
Ese mismo día por la noche le quité el forro y lo revisé bien. (Todo esto fue antes de ir a costura, por cierto) Vi fallos... fallos desde los de "Ohhh Dios mío ¿¿qué *** (insértese el taco que corresponda) es esto!!" hasta de los de "¡¡Por todos los dioses del averno!! Lo hace queriendo y no le sale".
A los dos días la llamé y no he vuelto a hablar con ella desde entonces y creo que era febrero o marzo... aprox.
¿Qué fallos había? Pues... aparte de los que se ven a en las fotos... No tenía bolsillos; las mangas no eran igual de largas, estaban tan mal cosidas que en la costura de una de ellas entraban dos dedos; una pieza de delante estaba rota y medio remendada para que no se notara nada más verlo; el forro estaba mal cortado,  mal cosido y hacía bolsas; el bajo no era regular; el cuello no era simétrico; estaba sin acabar... Y creo que con eso ya he dicho suficiente porque no tengo fotos de todos los fallos para respaldarlos.
Después de descoserlo casi entero y volverlo a coser, de reajustar piezas, etc. El resultado es el siguiente:
 








Vale, sigue sin quedarme como un guante y sigo sin parecer una modelo con él puesto... pero seamos sinceros: ni soy modista profesional ni soy modelo. Para que yo pareciera una modelo con ese abrigo no haría falta un arreglo, sino un milagro.
Ahora tiene unos bolsillos enormes y unos puños rematados preciosos, tiene un cinto bien acabado y presillas para ponerlo y creo que, por lo menos, me queda un poco mejor.
Además... es como una mantita térmica, tú te lo pones y el frío deja de importar. Puedes ir con 3 grados por la calle diciendo que hace calor y sin guantes para no cocerte. Eso es un abrigo de invierno.