lunes, 29 de diciembre de 2014

El Grinch que robó la Navidad

Bueno... he hecho mi particular parón por Navidad, aunque la gente que me conoce sabe que estas Navidades no están siendo fáciles para mí: no me he ilusionado y a día de hoy todavía no he comprado ningún regalo. Y soy yo, esa que empieza las compras de Navidad en noviembre porque le encanta apostarse consigo misma si es capaz de hacer un pleno al 18 (bueno, hace unos años éramos 18 en casa, ahora tendría que ser un pleno al 25 y no cuento los amigos que son como hermanos) y que le gusta todavía más conseguir un pleno.
Este año ha sido un año raro, ha tenido cosas buenas y muchas cosas malas... me cuesta hacer balance y saber si ha sido un año bueno o malo. Si lo repaso (o si lo hace Facebook por mí) veo a gente que me ha ayudado y que ha intentado ayudarme cuando lo necesitaba, veo que me he casado y he ido de luna de miel... pero el caralibro es un poco *** y sólo enseña fotos... y no vas a colgar fotos de la pila de currículos que has mandado y que no se han leído. Supongo que puede ser un repaso de quedarse con las cosas buenas y dejas atrás las malas... aunque también se deja lo que he cosido este año, lo que he aprendido y mi breve experiencia laboral (aunque no sé si poner eso en la columna de lo bueno o en la de lo malo.
Para Navidad, por lamentable que parezca, me he seguido ahogando en lo malo y no he encontrado en mí el espíritu navideño que otros años me asola. No me ha hecho ilusión ni decorar la casa.
Supongo que estas Navidades me las han robado los problemas, las cosas de más que tengo en la cabeza... llamémoslo Grinch a falta de nombre mejor. Esperemos que el año que viene sea diferente.

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