lunes, 4 de agosto de 2014

La rebelión de las máquinas

Ayer me enfrenté a una enemiga ladina, creo que más por vieja que por cualquier otra razón. Mi enemiga en cuestión se parecía mucho a esta:


El enfrentamiento se desarrolló de la siguiente manera:
- Intento coser, la correa está floja. La corto y la grapo para que esté más tensa.
- Intento coser, la puntada está poco tensa. Tenso el hilo por el método ensayo y error.
- Intento coser, la puntada es demasiado larga. Ajusto el largo de la puntada.
- Intento coser, cose a golpes.
- Intento coser, se me atasca el hilo, la tela, la máquina y todo lo que se le ocurre. La abro.
Al abrirla descubro un mundo nuevo de porquería añeja, de polvo mezclado con aceite de máquina de coser.
Procedo a desmontar la canilla, el canillero, el soporte del canillero y todo lo que lo sujeta y me tiro la siguiente hora intentando limpiarla un poco. La desatasco en el proceso, si ya no tiene la pieza que atascaba el hilo no puede seguir atascada.
Tras dos horas peleándome con ella, la máquina cose con puntada media, fuerte y regular a la velocidad que la digas. Ni patina ni se atasca.
Coso un poco y... esas máquinas no sobrehilan.. así que lo tengo que dejar.
Resultado final:
- Tiempo reparándola: 2 horas.
- Tiempo cosiendo: 15 minutos.
- Cordura perdida: un poco más.
- Conocimientos adquiridos: montar y desmontar máquinas antiguas.

2 comentarios:

  1. ¿revelión?, ¿en serio? Si se tiene que haber rebelado, si. Y te ha sacudido con ganas, en to' el diccionario. Archivo jodío. XD

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    1. Ya está cambiado. Parece que sólo me comentáis cuando meto la pata...

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