viernes, 1 de agosto de 2014

El tiempo entre costuras

Hace poco un amigo me encargó que le hiciera unas fundas nuevas para su sofá. He de confesar varias cosas al respecto: que nunca en mi vida había hecho algo parecido y que no sabía lo que me estaban pidiendo.
Lo primero a lo que te enfrentas cuando te toca hacer unas fundas de sofá es a la gran cantidad de tela que hace falta. También he estado haciendo unos cojines para mi sofá de casa y esa tela de 280 de ancho, que hace que cualquier mesa de comedor resulte pequeña, puede llegar a resultar muy difícil de manejar. Por no decir lo que pesa en grandes cantidades...
Lo segundo a lo que te enfrentas es al patrón. Afortunadamente, en este caso, la mayor parte de las piezas son cuadradas o rectangulares. Eso facilita mucho el sacar el patrón, la verdad. Pero, de todas formas, he tenido que deshacer parte de la funda para ver cómo eran algunas de las piezas.
Recortar las fundas viejas facilita mucho lo del patrón, pero puede causar otro gran problema que se puede enunciar como: "¿Y cómo (inserte el taco que corresponda) está hecho esto?" No pasa nada, que no cunda el pánico, para evitar eso no he deshecho toda la funda, sólo he deshecho lo imprescindible (creo).
También hay que tener en cuenta que este mes al final no tengo clases de costura, así que lo de preguntar a la profesora es un poco más complicado.

Pero no pasa nada, repito: que no "panda el cúnico" (que es "cunda el pánico" cuando el pánico ya ha cundido). Ya tengo parte de las piezas, la tela es preciosa y ya he encargado medio prensa-telas para coser cremalleras y bordes (No, mi máquina de eso no tenía, es lo que tiene comprarla en el mercadillo por 4 duros) y ya tengo algunas cosas hilvanadas.
Estoy aprendiendo un montón. Podría pensar que no puedo hacerlo (como me pasa con el tema laboral), pero esto se trata de aprender cosas nuevas y eso sé hacerlo. Ya os iré contando qué tal me va con los cojines y las fundas y demás.

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