miércoles, 30 de julio de 2014

Amor Ciego

Le he puesto ese nombre a la entrada por hacer referencia a una película, pero podría llamarse perfectamente: "De tallas y tallajes"
Para empezar, tengo que reconocer que mi talla de ropa es de esas calificadas como "talla grande" y que me compro pantalones (que es donde más lo noto) aproximadamente una vez cada dos años.
Para seguir... el otro día me compré pantalones. La vez anterior que me había comprado pantalones vaqueros había sido hace más de dos años y medio en Londres (con un sistema de tallas totalmente diferente) y antes de eso, creo que hace tres y pico en España.
En ese tiempo, he cogido y dejado peso, pero me siguen valiendo los pantalones que me compré hace 3 años y pico (si bien están los pobres pidiendo la jubilación por KO). Se puede abordar la cuestión de dos formas principales: que sigo teniendo (más o menos) la misma talla porque uso los mismos pantalones; o que mi talla ha aumentado porque los pantalones se han dado de sí una talla.
Vamos a ir por partes:
Desde 2008 viene haciéndose manifiesto el desbarajuste existente en las tallas de ropa como puede verse en esta entrada de público.es e incluso el Gobierno ha intentado tomar medidas al respecto como se puede ver en este artículo de la asociación ADANER (Asociación en Defensa de la Atención a la Anorexia Nerviosa y Bulimia). Recientemente se ha dicho desde Bruselas que es necesario unificar las tallas de ropa en toda la Unión Europea como se puede leer aquí.
Por lo tanto, no es cosa mía que las tallas varíen, es un hecho. Me parece muy bien que se intente regular las tallas de la ropa, pero me da la sensación de que luego las empresas se van a pasar la normativa por (insértese el sintagma nominal que se crea correspondiente) porque no les interesa unificarlas.
Se trata de un problema importante porque afecta a la autoestima de los consumidores como hace notar la asociación ADANER o este informe de fecha incierta. Dependiendo de la cadena de ropa donde compremos la ropa nos van a decir que hemos engordado, a veces con un morro que se lo pisan. Mi talla es una talla límite, en algunos sitios tiene hasta la 52 pero no más y durante años he estado usando la 52 (ya dije que era una talla grande). Con un año de diferencia, en la misma cadena de ropa pero en diferente establecimiento, he llegado a pasar de una 48 a no entrar en una 52. No me refiero a coger peso, sino a entrar en una tienda con unos pantalones de esa marca talla 48 y salir sin comprar nada por no entrar en una 52. Lo peor es que la vendedora me dijo que había engordado y que los pantalones viejos se habían dado de sí ¿3 tallas?
A parte de eso, de que te llamen gorda cuando vas a comprar, de que el vendedor te haga probarte todos los pantalones de su tienda porque no tiene tu talla y no te lo diga hasta el final... está el tema de la equivalencia de tallas. Nunca compro ropa por correo, siempre he preferido probármela. Cuando estuve en Londres las tablas de equivalencia de tallas eran un choteo. Por internet puedes encontrar tablas como esta:


Y también las puedes ver en las etiquetas de la ropa cuando la compras. En UK me compré varias cosas de la 18 o 16, según esa tabla usaría una 44 o 46; la mayoría de los vaqueros que tengo son de la 52 y el otro día me compré un pantalón de la 56. Estamos hablando de una diferencia de 5 tallas, no de 1 o 2...
Pero hace 6 años que se empezó a hablar de unificar las tallas... Por mucho que diga, no creo que lo acaben haciendo. Sí, vale, soy escéptica, pero las empresas de ropa se ahorran un montón de dinero haciendo las tallas cada vez más pequeñas, la tela de mala calidad y los patrones sin seguir la urdimbre de la tela (¿Alguna vez te has preguntado porqué las camisetas se retuercen con el tiempo y la costura lateral acaba hecha un cuadro? Pues es por eso)



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