El primer paso a través del espejo consiste en un proceso de selección. Si,
sorprendentemente en septiembre estuve casi 2 semanas en un proceso de
selección.
Al principio éramos 500 de los que llamaron a 25. Tras el primer día
quedamos 13. El segundo paso del proceso lo hicimos 6 y al final cogieron a 3.
El proceso de selección fue, cuando menos, curioso porque consistió,
básicamente, en realizar uno de las labores que podríamos tener que hacer
durante el trabajo. Para aquellos que estén ya alzando su grito al cielo
diciendo que "era hacerles el trabajo gratis" y "que morro le
echan algunos", no era llevar un proyecto de la empresa, era inventarnos
un producto y llevarlo como si fuera un proyecto de la empresa. O sea, que la
empresa no ganaba absolutamente nada con nuestro trabajo salvo ver cómo
trabajábamos.
También hubo una parte de presentación en la que nos hicieron antes y sin
avisar una entrevista personal y en la que tuvimos que esperar un montón en una
sala con otros candidatos. No sé si lo hicieron intencionadamente o no, pero me
parece una forma de aumentar la tensión a la hora de hacer una presentación y
así puedes demostrar cómo te manejas en un momento de tensión. Bien hecho.
Tras el proceso de selección, en el que quedé segunda y en el que ganó la
mejor (no sé si me leer, pero... guiño, guiño), tengo trabajo así que ya no
estoy buscando. De hecho, ahora tengo un trabajo de 20 horas semanales en una
empresa cuyo ambiente laboral me gusta mucho y un trabajo freelance como colaboradora con TUPJ.es que no pienso dejar porque
también me gusta.
Como habéis podido suponer, el trabajo es de junior. Rango sobre el que
tengo que decir dos cosas:
- Tengo casi 30 pero sigo siendo una joven algo, eso mola. Sobre todo porque
nadie lo puede negar.
- Se parece a ser becaria, parece que tengo vocación para becaria.
El trabajo obliga, de alguna forma al cambio de nombre en el blog... así que
lo cambiaré en breve, todavía me falta otro paso a través del espejo.
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