lunes, 19 de octubre de 2015

Un año

A principios de mes fue mi aniversario de boda. Ese tipo de cosas te hacen pensar en la típica pregunta de "¿Qué tal la vida de casada?" y en cómo ha ido este año.

La verdad es que la vida de casada es igual que la vida de soltera, sobre todo si ya vivías con tu novio, si no te has mudado a ningún sitio o si lo único que ha cambiado en tu día a día ha sido... que has subido de peso.

En este año he tenido dos trabajos a los que he renunciado. Al primero porque era sin contrato ni paga ni parecía que me fueran a pagar o hacer contrato a corto plazo (sí, una fiesta); al segundo porque no ganaba lo suficiente ni como para pagarme el transporte hasta el curro. Para que luego digan que salimos de la crisis…

He hecho otro curso, de esos que te dan varios años para hacerlo y lo he acabado en 9 meses (y eso que me tiré 3 sin tocar los apuntes). Se trata de un Programa Superior en Dirección de Ventas y Marketing cuyo diploma acabará en breve en el mismo sitio que todos los demás: esperando a ser enmarcado y con copia en la carpeta de certificados y diplomas.

También puede que me haya hundido un poco más aún a pesar de mis intentos de mantenerme a flote, me he perdido más aun dándome cuenta de estar perdida. Sé que es algo que tengo que remediar. Sé que tengo que buscarme hobbies aunque sean viejos (debería de retomar la costura); sé que debo de seguir saliendo a correr (la semana pasada no salí ningún día, pero con el catarro que tuve podría haber llenado el mundo de virus); sé que debo de escribir más (estuve pensando en apuntarme a algún taller de escritura, pero son caros); y vamos a adoptar un perro (como alguien más me diga que es una responsabilidad le muerdo, lo digo en serio) para que me saque a pasear todos los días varias veces y me obligue a moverme más.

La sombra de un empleo sigue planeando por aquí. A veces es como una bestia que me persigue y de la cual puedo notar el aliento en mi nuca; otras está tan lejano que casi no recuerdo ni cómo es tener un trabajo. De vez en cuando me llaman de algún sitio (creo que han sido 6 sitios en todo el año), las más de las veces creo que mando CVs que nadie lee, que se pierden en el vacío. En el fondo es una fuente incesante de incertidumbre horrible, que hace que me ahogue y que es lo que mejor le sienta a mi estado de ánimo [cartel de ironía para la última parte, please].

¿Cómo es la vida de casada? Pues igual que la de soltera. No hacía falta preguntar.

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