El 2015 empieza, como lo hizo el 2014, con mi petición a los Reyes Magos de
un trabajo (a poder ser, digno y, a poder ser, que me guste). Sé que es mucho
decir, que estamos en España, pero algo le tendré que pedir a los reyes ¿no?
Aunque un trabajo sería un regalo genial, no me voy a quedar sentada
esperando a que llegue. Vale, no es que echar CVs casi todos los días sea
quedarse sentado, pero los más de 700 currículos que he mandado este año de
forma poco provechosa no me animan a seguir con ese modus operandi (aunque seguiré mandando CVs, claro está).
Mi forma de gritar y patalear, de hacer ver que sigo aquí, es formarme.
Puede que sea una huida hacia delante y que en el cómputo total de mi carrera
laboral (si es que alguna vez llega) mi licenciatura acabe siendo nada, poco
más o menos, como mi doctorado. Pero no pasa nada, hay que seguir ahí, hay que
seguir haciendo cosas para, por lo menos, parecer que uno sigue vivo y sigue
ahí.
El lunes me llegaron los apuntes, todavía no he empezado (lo haré cuando
acabe el post), son cinco archivadores sobre Dirección de marketing y ventas, y creo que se parece a mi
licenciatura lo que un huevo a una castaña... pero a ver qué tal. A ver si eso
de estar estudiando, poder firmar convenios y estar en una escuela empresarial
con acuerdos con una universidad me da más posibilidades de ser contratada. Y
sino... siempre puedo aprender algo.
El Saber no ocupa espacio, eso si los libros de apoyo requieren una extensión de apoyo para este universo.
ResponderEliminar