lunes, 19 de enero de 2015

La historia interminable

Hace unos meses me encargaron unas fundas de sofá. Para mí, y supongo que también para el dueño, la realización de esas fundas ha sido como La historia interminable. Eso... o como Una serie de catastróficas desdichas, pero prefiero quedarme con la otra metáfora, aunque claramente he tardado más en hacer las fundas de lo que tardaría en leerme el libro de Michael Ende.
Me las encargaron en Agosto.
Agosto se pasó con la mitad del tiempo esperando que me llegaran unos prensatelas para poder coser el cordón de los bordes.
Septiembre se pasó con los preparativos de la boda y con el proceso de selección para el trabajo que empezaba en octubre.
Octubre con la boda, la luna de miel correspondiente y el trabajo.
Noviembre con la depresión post-trabajo.
Diciembre con las preocupaciones por mi salud y parte de la depresión post-trabajo y las navidades.

En Diciembre me dije: "De enero que no pase, que a este paso te vas a morir de la vergüenza sólo de pensarlo". Así que en Enero me ha tocado echarlo horas (y todavía me quedan unas cuantas) pero ya casi está acabado.


El otro día se lo probé al sofá y en la foto podéis ver el resultado. Ya sólo me falta ponerle el velcro por la parte de abajo para poder tensar bien la tela.

Al dueño le ha gustado mucho, por cierto. Aunque también puede haberlo dicho para no tener que esperar otros 5 meses a que lo haga otra vez.

1 comentario: