jueves, 8 de enero de 2015

Leela

Hoy he encontrado esta entrada en el 20minutos (que espero, por mi bien, que permita enlazar sus noticias): Querían a su hijo pero mataron a su hija.

Me ha parecido especialmente interesante el vídeo que lo acompaña, al que enlazo por ser de Youtube:


Es una entrada que invita a reflexionar sobre la identidad sexual y aunque, a estas alturas (mis casi 30) poco me queda por reflexionar sobre ello, puedo recordar cómo reflexioné en su día.
Recuerdo cuando tenía 14 -15 años, esa edad en la que tu personalidad se acaba de asentar, se puede decir que sufrí acoso escolar (aunque eso del bulling parece algo moderno), me sentía incomprendida en casa (y lo seguí haciendo en los años siguientes) y tenía pocos amigos (sólo tenía una amiga). La adolescencia es esa etapa de la vida que no es sencilla para nadie, es una etapa en la que sales con cicatrices más o menos grandes, pero que afortunadamente se acaba.
Para mí, el asentamiento de mi identidad sexual fue similar al de otras facetas de mi identidad. (Y ahora voy a hacer un paralelismo metafórico, no es igual, ya lo sé, no me matéis por ello). Llegó un punto de mi vida en el que me identifiqué como bisexual y como friky, y eso me hizo ser libre.
Me auto identifiqué como friky porque eso me permitía hacer cosas que otros consideraban raras. Me permitía ser libre de leer todo tipo de cosas, de no seguir la marea de normalidad que se espera que sigas, antes de que otro me pusiera la etiqueta me la puse yo. Dejé de ser la rara de la clase y fui yo.
Me auto identifiqué como bisexual porque me di cuenta de que no te enamorabas del sexo, te enamorabas de una persona. Nunca he tenido una relación sexual con una mujer que vaya más allá de algún beso, así que supongo que la gente me identificará como heterosexual y no como bisexual, pero prefiero mi etiqueta porque creo que se ajusta más a la realidad.
Me gustan los hombres, pero no todos los hombres (obviamente), y, a lo largo de mi vida, me han gustado mujeres, no muchas, supongo que sólo con un par de ellas podría haber tenido algo. Creo que esa es una postura difícil de entender tanto para algunos heterosexuales como para algunos homosexuales. Repito: tengo la firme opinión de que te enamoras de una persona, no de un sexo.
Sé que mi comprensión del sexo y de la identidad sexual no es igual que la de gente que pertenece al colectivo LGBTI y hayan sido marginadas por su identidad sexual, pero, por lo menos, intento situarme en una postura comprensiva (seguramente no siempre lo consiga). Por lo menos, creo que soy una persona de mente abierta.
Os invito a reflexionar sobre el tema aunque sólo sea un ejercicio de autoconocimiento.

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