lunes, 12 de enero de 2015

La tradición continúa

Acabamos de empezar año. Enero suele ser el mes de los propósitos de año nuevo como los de adelgazar, hacer más deporte, aprender algo nuevo, viajar más o hacer algo menos aburrido con tu vida.
Este es el primer año desde que estoy con mi marido en el que Enero no ha sido un mes de hacer maletas o deshacerlas: hace 3 había vuelto en Diciembre de una estancia de 3 meses en Londres; hace 2 nos estábamos mudando a Segovia; el año pasado nos cambiamos de casa en Segovia. Tres años de hacer y deshacer maletas y eso que no, no me gustan las mudanzas en invierno. En la última hubo días que acababa tan cansada que me metía en el ascensor y no sabía en qué casa estaba.
Una tradición segoviana que se ha repetido este año por tercera vez (y que, por Dios, espero que no se repita) es la de encontrar una *** humedad.
Hace dos años, al poco de mudarnos, con cambio de ciudad y todo, descubrimos una humedad en una de las paredes de la casa. No había gotera, pero sí gran cantidad de moho en la pared. Todo muy agradable, pero se arregló en cuestión de un mes.
El año pasado, al poco de mudarnos, descubrimos una humedad en el armario empotrado del dormitorio que hizo que tuviéramos que volver a mover todas las cosas que todavía no habíamos acabado de ordenar y que nos tiráramos meses durmiendo en la habitación de invitados, con la ropa dispersa por todos los armarios de la casa y una habitación que no se podía usar. Creo que decir que acabé hasta las pelotas sería decir poco.
Este año no nos hemos mudado, no hay casa nueva en la que encontrar goteras, peeeero... hay garaje. Ese garaje familiar que también funciona como trastero y que está realmente lleno de cosas. No es que viéramos una humedad, es que el sábado vimos un charco. No diré que el agua caía a chorro, porque no lo hacía, pero debía de llevar cayendo varios días. Por lo que hemos podido saber en el fin de semana, parece que el problema está en la casa de arriba, pero hasta ahí sabemos. Ahora lo tienen que mirar los del seguro, el fontanero y demás y seguramente tenga que interceder un fontanero para levantarle el suelo a la de arriba. Si con lo del año pasado estuvimos varios meses y era una pijada... ¿Con esto tendré hasta el enero que viene?
¿Nos volveremos a mudar antes de que el problema acabe?
¿No podríamos instaurar como tradición algo agradable como un viaje a un lugar paradisíaco?
¿Las tradiciones en esta familia durarán tres años y este será el último año de encontrar humedad?
Ya veremos (dijo el ciego).

No hay comentarios:

Publicar un comentario