Acabamos de empezar año. Enero suele ser el mes de los propósitos de año
nuevo como los de adelgazar, hacer más deporte, aprender algo nuevo, viajar más
o hacer algo menos aburrido con tu vida.
Este es el primer año desde que estoy con mi marido en el que Enero no ha
sido un mes de hacer maletas o deshacerlas: hace 3 había vuelto en Diciembre de
una estancia de 3 meses en Londres; hace 2 nos estábamos mudando a Segovia; el
año pasado nos cambiamos de casa en Segovia. Tres años de hacer y deshacer
maletas y eso que no, no me gustan las mudanzas en invierno. En la última hubo
días que acababa tan cansada que me metía en el ascensor y no sabía en qué casa
estaba.
Una tradición segoviana que se ha repetido este año por tercera vez (y que,
por Dios, espero que no se repita) es la de encontrar una *** humedad.
Hace dos años, al poco de mudarnos, con cambio de ciudad y todo, descubrimos
una humedad en una de las paredes de la casa. No había gotera, pero sí gran
cantidad de moho en la pared. Todo muy agradable, pero se arregló en cuestión
de un mes.
El año pasado, al poco de mudarnos, descubrimos una humedad en el armario
empotrado del dormitorio que hizo que tuviéramos que volver a mover todas las
cosas que todavía no habíamos acabado de ordenar y que nos tiráramos meses
durmiendo en la habitación de invitados, con la ropa dispersa por todos los
armarios de la casa y una habitación que no se podía usar. Creo que decir que
acabé hasta las pelotas sería decir poco.
Este año no nos hemos mudado, no hay casa nueva en la que encontrar goteras,
peeeero... hay garaje. Ese garaje familiar que también funciona como trastero y
que está realmente lleno de cosas. No es que viéramos una humedad, es que el
sábado vimos un charco. No diré que el agua caía a chorro, porque no lo hacía,
pero debía de llevar cayendo varios días. Por lo que hemos podido saber en el
fin de semana, parece que el problema está en la casa de arriba, pero hasta ahí
sabemos. Ahora lo tienen que mirar los del seguro, el fontanero y demás y
seguramente tenga que interceder un fontanero para levantarle el suelo a la de
arriba. Si con lo del año pasado estuvimos varios meses y era una pijada...
¿Con esto tendré hasta el enero que viene?
¿Nos volveremos a mudar antes de que el problema acabe?
¿No podríamos instaurar como tradición algo agradable como un viaje a un
lugar paradisíaco?
¿Las tradiciones en esta familia durarán tres años y este será el último año
de encontrar humedad?
Ya veremos (dijo el ciego).
No hay comentarios:
Publicar un comentario