Llevo unos
días sin escribir, más por falta de oportunidad que por falta de cosas que
contar, así que se me amontonan las cosas... Tendré que tratarlas por partes.
El viernes
tuve una pesadilla, a ver entendedme, tengo sueños que se podrían considerar
pesadillas con relativa frecuencia, sueño bastante. Para mí soñar con zombis,
con el apocalipsis o con cosas totalmente subrealistas no son pesadillas, pero
lo del otro día fue diferente: hacía mucho tiempo que no me despertaba llorando
y tardaba en pasárseme un rato (o estaba traumatizada hasta que se me olvidaba
un poco).
No voy a
hablar sobre el contenido más allá de lo justo para que os hagáis una idea: un
familiar moría atropellado por un bus en frente de mí. Fue un sueño intenso,
dramático (mucho) e incluso algo gore en el que tampoco quiero pensar mucho.
Sé que no
tiene ninguna lectura más allá de que fue un sueño: Es lo que pasa cuando te
pones a dormir enganchada a un libro en el que te acabas de enterar que un
personaje que te resultaba entreñable ha muerto de forma violenta. La lectura
tiene sus consecuencias.
Hacía como
diez años que no me pasaba esto... y espero que pasen 10 años antes de que me
vuelva a pasar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario