sábado, 14 de noviembre de 2015

Amores perros



Hace exactamente una semana que Zeus llegó a mi vida aunque supe de él hace casi dos meses. Lo primero que me enamoró fue su gran sonrisa y sus ojos marrones y cálidos. El amor es lo que tiene, cuando llega ya no puedes escapar.
En la última semana y media he descubierto que tenía las vacunas caducadas, que no se sabe cuándo se le desparasitó por última vez y que en sus papeles no aparece cuándo le castraron. Pero lo peor es que tiene artrosis aún a pesar de que es joven y eso es malo.
Mi amor perruno no es perfecto. Me parte el alma pensar que son cosas que el dueño anterior sabía y que por eso lo "abandonó". Es un gasto extra, es algo que vigilar y es posible que cosas tan simples como jugar a la pelota sean imposibles para él de aquí a un par de años. Ya no podrá hacer el cabra, mi pobre cabra montesa.
Mi amor perruno no es perfecto. Es cabezón y da cabezazos muy dolorosos. Hoy me dio uno en la nariz que vi las estrellas y la luna. El otro día estuvo cuarto de hora dándome cabezazos en los gemelos mientras caminábamos por un sendero estrecho. También le da cabezazos a las cosas, afortunadamente es un cabeza dura.
Mi amor perruno no es perfecto. Creo que le cuesta socializar y mucha gente se asusta cuando le ve con el bozal. Con en bozal no muerde, menos mal que no le veis bostezar con toda la boca abierta y llena de dientes. Destroza los juguetes y los huesos le duran nada. Hace unos días también cazó un peluche, pero a ese no le hizo nada.
Mi amor perruno no es perfecto. Yo tampoco.
Pero ¿sabéis una cosa? El amor no es perfecto pero, aun así, todos nos enamoramos.

[Escrito en sábado a las 2:00am. vía móvil]

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