jueves, 5 de noviembre de 2015

Improvisar

Hace años, conocí un chico con el que aprendí a improvisar. Al principio costaba, luego se convirtió en algo tan natural como respirar. Compartíamos poemas en los que cada uno escribía una estrofa. Una frase podía dar lugar a un poema escrito por el otro o en un párrafo. Hoy en día sigue siendo mi mejor amigo, pero ya no solemos improvisar.
Cuando algo para ti es fácil dejas de valorarlo. Para mí escribir tiende a ser utilitario, tiendo a no valorar lo que escribo, a no retocarlo. Sería como intentar retocar la sensación que tienes cuando coges una gran bocanada de aire y la sueltas suavemente.
Sé que para algunos es difícil, o casi imposible. También creo que para ser escritor hay que ser capaz de percibir algo que el resto de la gente no ve, igual que para ser cualquier otro tipo de artista.
Cuando estaba en la carrera nunca cursé ninguna asignatura sobre creación literaria (me coincidía con otras asignaturas que en ese momento valoré más) y recuerdo lo complicado que decían algunos que era.
Ayer hablando con mi amigo escribí esto:

"Mirar al precipicio, realizar un salto de fe. Si saltara ahora, todo lo que hasta este momento había creído posible se rompería en mil pedazos. Salto. Siento el pánico repentino, la sensación de vacío al sentir que mis pies no tocan el suelo, al sentir que estoy libre de cadenas. Gravedad, oh traidora, que no me dejas ser libre; que me atraes hacia ti con la fuerza de lo inevitable. Cuando todo parece perdido, cuando parece que sólo una muerte segura me espera abajo, llego al otro lado y ruedo aprovechando el remanente de energía para levantarme"

Surgió de la nada, sólo por un comentario sobre la utilización de los tiempos verbales en los relatos. He de confesar que no suelo fijarme en ello. No soy gramarnazi, es algo que suelo tener desconectado. Sólo escribo lo que se me pasa por la cabeza y normalmente no lo vuelvo a mirar nunca más. No sé si soy buena escribiendo o no, creo que no.

No hay comentarios:

Publicar un comentario