martes, 3 de noviembre de 2015

Sweet home...

El viernes pasado quedé con un par de amigas para comer. Son de esas amigas con las que quedas para tomar cerveza cuando necesitas hablar con alguien; con las que hablas de todo y con las que ríes y lloras, y hasta puedes discutir a lo grande y luego hacer las paces; de esas que son como hermanas que te has encontrado a lo largo de la vida.
Nuestras comidas suelen... complicarse. Se sabe cuándo empiezan pero no cuando acaban (y mola, mola mucho).
El viernes (ya el sábado) llegué a casa con ese tipo de puntillo que hace que puedas improvisar poesía o que te encuentres súper creativo y feliz... He de confesar que ya había superado el punto de contar chistes o improvisar poesía o bromas en inglés, así que algo de serenidad sí que había conseguido recuperar.
Esto es lo que escribí cuando me metí en el la cama (corregido, que lo escribí con el móvil en el blog de notas y todos sabemos lo que significa eso). Chicas, va por vosotras.

“Hogar puede ser una persona y no un lugar. Puede ser ese tipo de persona a la que recurres para hablar cuando necesitas hablar con alguien. Puede ser una voz en tu cabeza cuando necesitas pensar. Puede ser alguien que te acune (aún sin saberlo) cuando necesitas a alguien que te calme por las noches antes de dormir
Hogar pueden ser las amigas. Las risas y las conversaciones trascendentales, o no, ante una copa.
Hogar puede ser la brisa que se arrastra sobre un puente sobre el río. Una brisa fresca y húmeda, inhalada en el punto más alto, mientras ves las hojas de los árboles, teñidas de rojo, marrón, amarillo y todos los colores intermedios, que se mueven con la brisa por el viento
Hogar puede ser el olor de la ciudad. La brújula interna que te lleva a los lugares comunes, esos que tanto significaron una vez. Puede ser pasear o correr por tantas calles recorridas tantas veces que ya dé igual el rumbo porque sólo importa moverte entre ellas, buscando algo desconocido.
Hogar puede ser volver a un lugar que fue tu casa. Que huele como siempre y que te hace desear acurrucarte, sentir el calor irreal sin fuente de los lugares comunes, esos que te vieron reír, amar y llorar como si fuera la primera vez.
Hogar es tantas cosas que para cada uno es diferente; que paladeas dulcemente temiendo que se acabe; que se te escapa entre los dedos; que se repite como un juego conocido.
Hogar... Que cada vez que vuelves cambia; que a veces es ajeno. Sólo hogar. Muchas cosas cambiantes cuando querrías que siempre fueran iguales. Que cada vez significas algo diferente. Qué difícil es encontrarte cuando cada vez que vuelvo eres un poco extraño ¿Llegará el día en que seas un desconocido?”

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