Nuestras comidas suelen... complicarse. Se sabe cuándo empiezan pero no cuando acaban (y mola, mola mucho).
El viernes (ya el sábado) llegué a casa con ese tipo de puntillo que hace que puedas improvisar poesía o que te encuentres súper creativo y feliz... He de confesar que ya había superado el punto de contar chistes o improvisar poesía o bromas en inglés, así que algo de serenidad sí que había conseguido recuperar.
Esto es lo que escribí cuando me metí en el la cama (corregido, que lo escribí con el móvil en el blog de notas y todos sabemos lo que significa eso). Chicas, va por vosotras.
“Hogar puede ser una persona y no un lugar. Puede ser ese
tipo de persona a la que recurres para hablar cuando necesitas hablar con
alguien. Puede ser una voz en tu cabeza cuando necesitas pensar. Puede ser
alguien que te acune (aún sin saberlo) cuando necesitas a alguien que te calme
por las noches antes de dormir
Hogar pueden ser las amigas. Las risas y las conversaciones
trascendentales, o no, ante una copa.
Hogar puede ser la brisa que se arrastra sobre un puente
sobre el río. Una brisa fresca y húmeda, inhalada en el punto más alto,
mientras ves las hojas de los árboles, teñidas de rojo, marrón, amarillo y
todos los colores intermedios, que se mueven con la brisa por el viento
Hogar puede ser el olor de la ciudad. La brújula interna que
te lleva a los lugares comunes, esos que tanto significaron una vez. Puede ser
pasear o correr por tantas calles recorridas tantas veces que ya dé igual el
rumbo porque sólo importa moverte entre ellas, buscando algo desconocido.
Hogar puede ser volver a un lugar que fue tu casa. Que huele
como siempre y que te hace desear acurrucarte, sentir el calor irreal sin
fuente de los lugares comunes, esos que te vieron reír, amar y llorar como si
fuera la primera vez.
Hogar es tantas cosas que para cada uno es diferente; que
paladeas dulcemente temiendo que se acabe; que se te escapa entre los dedos; que
se repite como un juego conocido.
Hogar... Que cada vez que vuelves cambia; que a veces es
ajeno. Sólo hogar. Muchas cosas cambiantes cuando querrías que siempre fueran
iguales. Que cada vez significas algo diferente. Qué difícil es encontrarte
cuando cada vez que vuelvo eres un poco extraño ¿Llegará el día en que seas un
desconocido?”
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