lunes, 19 de mayo de 2014

Un paseo por Palencia

Este fin de semana ha tocado volver a mi ciudad de origen y hacer tour, ver a gente que hacía tiempo que no veía, etc.
Cosas curiosas que deja el fin de semana:
Alguien me ha dicho en persona que me lee (primera vez que alguien que no es pareja ni familia me dice que lee esto), y me ha animado a seguir escribiendo y buscando trabajo. Deja una sensación curiosa eso de saber que te leen (aunque no dejen comentarios) y que, por lo menos, algo de lo que escribes gusta (aunque sólo sea un poco). Hacía años que no me pasaba. ¿Estaré saliendo del bloqueo creativo?
A parte de eso, durante una cena con amigos el sábado, hablamos un poco de trabajo. En parte, hablar de trabajo parece que está lleno de tópicos: que somos la generación más preparada y que estamos en paro; que el Estado (y nosotros o nuestros padres) se ha gastado un dineral en educarnos para que al final parezca que la única solución que nos queda es marcharnos; que si no tienes trabajo parece que no puedes “hacer tu vida”; etc. Son tópicos en los que caemos, pero es que es la situación actual, no es algo que digas porque es lo que se suele decir (como hablar del tiempo en un ascensor) es que mucha gente se siente así.
Tengo amigos que a sus casi 30 (o 30 más o menos) siguen viviendo en casa de sus padres y no por ser ni-nis (o no por ser ni-nis de forma voluntaria) sino porque sin ingresos no te puedes independizar, ni comprar coche, ni hacer planes, ni pagar más estudios; no puedes acabar de asentarte en un lugar porque puede que cuando encuentres trabajo te toque mudarte de ciudad; etc.
Ahora mismo la juventud se separa en dos grupos principales: aquellos que tienen trabajo (que puede ser mal pagado o no) que están ahogados por la hipoteca y haciendo números continuamente para "hacer su vida"; y aquellos que no trabajan y que no pueden "hacer su vida" y están a la espera, siempre buscando.
También hay un margen de "otros casos" en el que, por ejemplo, me encuentro yo. No vivo con mi madre (creo que para bien de la salud mental de las dos) y, en parte, estoy "haciendo mi vida" porque tengo un novio que trabaja y que logra pagar las facturas todos los meses (aunque haciendo cuentas y cuidando lo que gastamos), pero también tengo esa parte de espera, de no estar asentada del todo, de no saber si voy a vivir aquí dos meses o dos años, de no trabajar (porque no encuentro trabajo) y no estudiar (porque no me lo puedo permitir). Esa parte en la que sientes que no puedes "vivir tu vida", aunque tampoco sé qué tipo de vida estoy esperando  poder vivir.
Es todavía más frustrante saber que gran parte de tu generación está así, que (lo lleven mejor o peor) miles de personas se levantan todos los días pensando que puede que sea el día en el que encuentren trabajo y puedan "hacer su vida" o "haciendo su vida" porque son de los casos intermedios o porque han encontrado la forma de no ahogarse por la incertidumbre.

En el fondo, el hecho de tener una conversación de 30 minutos sobre trabajo puede que sea lo que más me ha hecho reflexionar este fin de semana, pero no ha sido ni lo principal ni lo más importante para mí. Aunque todo lo demás, se quede en casa.

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