Este fin de semana ha tocado volver a mi ciudad
de origen y hacer tour, ver a gente que hacía tiempo que no veía, etc.
Cosas curiosas que deja el fin de semana:
Alguien me ha dicho en persona que me lee
(primera vez que alguien que no es pareja ni familia me dice que lee esto), y
me ha animado a seguir escribiendo y buscando trabajo. Deja una sensación
curiosa eso de saber que te leen (aunque no dejen comentarios) y que, por lo
menos, algo de lo que escribes gusta (aunque sólo sea un poco). Hacía años que
no me pasaba. ¿Estaré saliendo del bloqueo creativo?
A parte de eso, durante una cena con amigos el
sábado, hablamos un poco de trabajo. En parte, hablar de trabajo parece que
está lleno de tópicos: que somos la generación más preparada y que estamos en
paro; que el Estado (y nosotros o nuestros padres) se ha gastado un dineral en
educarnos para que al final parezca que la única solución que nos queda es
marcharnos; que si no tienes trabajo parece que no puedes “hacer tu vida”; etc.
Son tópicos en los que caemos, pero es que es la situación actual, no es algo
que digas porque es lo que se suele decir (como hablar del tiempo en un
ascensor) es que mucha gente se siente así.
Tengo amigos que a sus casi 30 (o 30 más o menos)
siguen viviendo en casa de sus padres y no por ser ni-nis (o no por ser ni-nis
de forma voluntaria) sino porque sin ingresos no te puedes independizar, ni comprar
coche, ni hacer planes, ni pagar más estudios; no puedes acabar de asentarte en
un lugar porque puede que cuando encuentres trabajo te toque mudarte de ciudad;
etc.
Ahora mismo la juventud se separa en dos grupos
principales: aquellos que tienen trabajo (que puede ser mal pagado o no) que están
ahogados por la hipoteca y haciendo números continuamente para "hacer su
vida"; y aquellos que no trabajan y que no pueden "hacer su
vida" y están a la espera, siempre buscando.
También hay un margen de "otros casos"
en el que, por ejemplo, me encuentro yo. No vivo con mi madre (creo que para
bien de la salud mental de las dos) y, en parte, estoy "haciendo mi
vida" porque tengo un novio que trabaja y que logra pagar las facturas
todos los meses (aunque haciendo cuentas y cuidando lo que gastamos), pero también
tengo esa parte de espera, de no estar asentada del todo, de no saber si voy a
vivir aquí dos meses o dos años, de no trabajar (porque no encuentro trabajo) y
no estudiar (porque no me lo puedo permitir). Esa parte en la que sientes que
no puedes "vivir tu vida", aunque tampoco sé qué tipo de vida estoy
esperando poder vivir.
Es todavía más frustrante saber que gran parte de
tu generación está así, que (lo lleven mejor o peor) miles de personas se
levantan todos los días pensando que puede que sea el día en el que encuentren
trabajo y puedan "hacer su vida" o "haciendo su vida"
porque son de los casos intermedios o porque han encontrado la forma de no
ahogarse por la incertidumbre.
En el fondo, el hecho de tener
una conversación de 30 minutos sobre trabajo puede que sea lo que más me ha
hecho reflexionar este fin de semana, pero no ha sido ni lo principal ni lo más
importante para mí. Aunque todo lo demás, se quede en casa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario