Hay noches en las que duermes del tirón plácidamente sin
acordarte de nada más que de descansar.
Hay noches en las que no duermes porque estás desvelado pensando
cosas.
Y hay noches en las que sueñas mucho, como si tu cerebro quisiera
salir a vivir aventuras más allá de lo que es real o irreal; el
sábado fue una de esas noches.
Soñé con una ciudad plagada de seres mezcla de humano y reptil
pero que podían contagiar su condición por medio de heridas de todo
tipo. Seres de piel escamosa y de color verde o marrón oscuro, con
grandes garras, grandes dientes y cola prensil. Seres que estaban
detrás de la desaparición de gente, de ataques y de que toda la
ciudad estuviera en estado de pánico.
En mi sueño, formaba parte de un equipo que se iba a adentrar en
la red de metro para cazarlos, acercándonos al anochecer, cuando ya
se había cerrado el metro, para que no nos detuviera la policía.
Teníamos la sensación de que tan malo podía ser lo que nos
esperaba dentro, como que lo que trataba de protegernos desde fuera
se diera cuenta de por qué nos tenía que proteger. No era el mejor
momento y tampoco el mejor lugar, pero era nuestra mejor opción.
La entrada al metro era un gran arco de hormigón con puertas de
cristal que daban paso a una gran sala con pasillos a varias alturas.
Entramos en silencio, pero nada más llegar nos recibe la comitiva de
bienvenida: uno de esos seres se sienta en la barandilla de hierro de
uno de los niveles, se apoya en una columna cercana para mantener
mejor el equilibrio y grita. Desde donde estamos no podemos ver bien
como abre mucho la boca y enseña los dientes y una lengua larga y
bífida; ni como finos hilillos de saliva se desprenden de su boca
abierta cuando lanza un grito fuerte y agudo.
No nos entretenemos con la criatura, que desaparece poco después
de aullar, sino que nos adentramos en los túneles del metro. Está
oscuro, apenas podemos alumbrar el camino con las linternas que
llevamos, y los aullidos nos acompañan dando la sensación de que
las criaturas nos persiguen.
Y hasta aquí puedo leer... porque no recuerdo nada más del
sueño. ¿Para qué voy a soñar con una hamaca puesta en el porche
de una casa en medio del campo, pudiendo soñar con bichos que quieren
comerme?
Eso a que soñar cosas tranquilas pudiendo tener tu propia película medieval, fantástica, terrorífica
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