domingo, 22 de noviembre de 2015

El metro de las dracolich

Hay noches en las que duermes del tirón plácidamente sin acordarte de nada más que de descansar.
Hay noches en las que no duermes porque estás desvelado pensando cosas.
Y hay noches en las que sueñas mucho, como si tu cerebro quisiera salir a vivir aventuras más allá de lo que es real o irreal; el sábado fue una de esas noches.


Soñé con una ciudad plagada de seres mezcla de humano y reptil pero que podían contagiar su condición por medio de heridas de todo tipo. Seres de piel escamosa y de color verde o marrón oscuro, con grandes garras, grandes dientes y cola prensil. Seres que estaban detrás de la desaparición de gente, de ataques y de que toda la ciudad estuviera en estado de pánico.

En mi sueño, formaba parte de un equipo que se iba a adentrar en la red de metro para cazarlos, acercándonos al anochecer, cuando ya se había cerrado el metro, para que no nos detuviera la policía. Teníamos la sensación de que tan malo podía ser lo que nos esperaba dentro, como que lo que trataba de protegernos desde fuera se diera cuenta de por qué nos tenía que proteger. No era el mejor momento y tampoco el mejor lugar, pero era nuestra mejor opción.
La entrada al metro era un gran arco de hormigón con puertas de cristal que daban paso a una gran sala con pasillos a varias alturas. Entramos en silencio, pero nada más llegar nos recibe la comitiva de bienvenida: uno de esos seres se sienta en la barandilla de hierro de uno de los niveles, se apoya en una columna cercana para mantener mejor el equilibrio y grita. Desde donde estamos no podemos ver bien como abre mucho la boca y enseña los dientes y una lengua larga y bífida; ni como finos hilillos de saliva se desprenden de su boca abierta cuando lanza un grito fuerte y agudo.
No nos entretenemos con la criatura, que desaparece poco después de aullar, sino que nos adentramos en los túneles del metro. Está oscuro, apenas podemos alumbrar el camino con las linternas que llevamos, y los aullidos nos acompañan dando la sensación de que las criaturas nos persiguen.



Y hasta aquí puedo leer... porque no recuerdo nada más del sueño. ¿Para qué voy a soñar con una hamaca puesta en el porche de una casa en medio del campo, pudiendo soñar con bichos que quieren comerme?

1 comentario:

  1. Eso a que soñar cosas tranquilas pudiendo tener tu propia película medieval, fantástica, terrorífica

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